

En época de crisis, los gestos importan, y mucho. Arasur, la plataforma logística alavesa que hace apenas cuatro meses perdió en favor de Pancorbo (Burgos) el tren de la terminal ferroportuaria impulsada por la Autoridad Portuaria de Bilbao, acaba de recibir una pequeño espaldarazo del Gobierno vasco. Ese apoyo se traduce en la compra por parte de la sociedad pública Sprilur de una parcela urbanizada de 21.000 metros cuadrados por la que se han pagado, según detallaron a EL CORREO fuentes de toda solvencia, 1,9 millones más IVA.
La operación, explicaron medios conocedores de la misma, se cerró hace escasos días tras una negociación «bastante rápida». Eran varias las posibilidades que se pusieron encima de la mesa: adquisición de suelo, alquiler de naves ya construidas o incluso levantar nuevas. Al final, los técnicos del ente dependiente del Departamento vasco de Industria se decantaron por la compra de un terreno urbanizado que pasará a formar parte de la «reserva estratégica» de Sprilur. La intención, no obstante, es vender la parcela a promotores privados para que sean éstos quienes promuevan en la zona, en función de su proyecto, la edificación que consideren oportuna.
La filosofía mantenida en estas negociaciones es la misma que por regla general guía las actuaciones de la sociedad pública. Se ha buscado realizar una compra «inferior en un 20% al precio de mercado» para luego conseguir vender los terrenos al sector privado en unos porcentajes a la baja similares.
Adaptación a los tiempos
Esta operación lleva semanas en la agenda del PSE alavés, como así lo constató a principios de febrero su secretario general al avanzar las intenciones de Industria como un guiño al mazazo sufrido por parte del Puerto de Bilbao. «No compartimos el pesimismo y el tono derrotista que la Diputación viene evidenciando sobre este asunto. Arasur tiene futuro, pero lo que debe hacer es readaptarse a una nueva realidad porque el escenario económico en el que nació ha cambiado», destacó entonces Txarli Prieto.
No obstante, será el futuro comprador de los terrenos recién adquiridos por Industria el que decida el objeto de los mismos, ya que pueden tener un uso tanto industrial, destino que le es más familiar a Sprilur, como logístico, verdadero santo y seña con el que nació la plataforma en enero de 2006, pero que quizá, obligada por los acontecimientos, debe reorientar.
Y es que las semanas de zozobra y rifirrafes surgidas a finales del pasado año después de que el secretario general del PP alavés, Javier de Andrés, denunciara la apuesta de Bilbao por Pancorbo para construir su nuevo 'puerto seco' provocaron una serie de movimientos en el tablero político que derivaron en una serie de compromisos, para unos loables y para muchos claramente insuficientes. Entre otros, la Autoridad Portuaria bilbaína -su consejo de administración está en manos del PNV- acordó entrar en el accionariado de Arasur, dominado por la Vital y Abertis -cada una tiene el 44%- y del que también forma parte el Gobierno vasco (10%), la Diputación (2%) y el Ayuntamiento de Ribera Baja en una porcentaje simbólico. El desembarco bilbaíno, no obstante, todavía no se ha consumado.
A la espera de que se produzcan nuevos movimientos, como barruntó el propio Prieto al asegurar que existen conversaciones con el Puerto de Pasajes, el Gobierno vasco, con el mal sabor de la decisión de Pancorbo aún en el paladar, ya ha dado el primer paso con la compra ahora acordada. Parece que habrá más, pero en un escenario tan convulso en lo económico, no es de extrañar que lleguen a cuentagotas.